- Regulares – le dije al tipo. Me gustaba la idea de que
no tuvieran caja contenedora, los cigarrillos abollados / la no posibilidad de
terminarlos todos. Me miro como preguntando por la palabra que acaba de
utilizar, me entendió, pero no comprendió.
Salí intentando impulsar uno afuera del paquete, sin
lograrlo. Nadie me había explicado cómo hacerlo nunca, casi como el personaje
de feminin masculin y su prueba, fallada al ochenta por ciento.
Busque mis hombros mientras decidía el camino. Nunca aprendí
me dije, pero quién me enseña? Por ejemplo, mi (yo) antiguo poeta, el torturado,
yo se que intenta y sale, pero tampoco estoy segura de que él sepa sobre algo
más que de tirarse sobre mesas.
- Me ayudas? - Le pregunto - ayudame – le imploro, pero
le cierro la cabeza con lavandas, porque ya no hay manera, lo entiendo bien, de
que responda.
Veo el banco caído y sus pies moviéndose, de la misma
manera que los de Mikhail Baryshnikov al principio de White nights.
Si yo me detengo a pensar, tal vez sea (seamos) exactamente
como ese personaje, la inserción dentro de otra realidad, sufriendo realmente
en un baile de ficción.