domingo, 1 de febrero de 2015

Noches blancas

- Regulares – le dije al tipo. Me gustaba la idea de que no tuvieran caja contenedora, los cigarrillos abollados / la no posibilidad de terminarlos todos. Me miro como preguntando por la palabra que acaba de utilizar, me entendió, pero no comprendió.
Salí intentando impulsar uno afuera del paquete, sin lograrlo. Nadie me había explicado cómo hacerlo nunca, casi como el personaje de feminin masculin y su prueba, fallada al ochenta por ciento.
Busque mis hombros mientras decidía el camino. Nunca aprendí me dije, pero quién me enseña? Por ejemplo, mi (yo) antiguo poeta, el torturado, yo se que intenta y sale, pero tampoco estoy segura de que él sepa sobre algo más que de tirarse sobre mesas.
- Me ayudas? - Le pregunto - ayudame – le imploro, pero le cierro la cabeza con lavandas, porque ya no hay manera, lo entiendo bien, de que responda.
Veo el banco caído y sus pies moviéndose, de la misma manera que los de Mikhail Baryshnikov al principio de White nights.
Si yo me detengo a pensar, tal vez sea (seamos) exactamente como ese personaje, la inserción dentro de otra realidad, sufriendo realmente en un baile de ficción.