Cuidado con los búhos que duermen en las maderas de casa,
porque se alimentan de cabellos de bronce y de tierna pureza / Le digo y se
duerme, porque confía en mis caricias, le hablo y descansa, porque sabe de mi
deseo inmenso de cuidarla.
Siempre quise ser más la grande para cantarle antes de
dormir, siempre quise aprender, solo para poder entregarle mi mejor racimo.
La miro y me corto la trenza, la entierro y le concedo la
mitad de mi agua, para vos eternamente, el mejor de mis naranjos.