Nos dejaron falladas
con la pregunta atravesada,
con la astilla en el labio
con un pequeño hombre interrogando,
nos dejaron desconfiadas
hambrientas,
a todas llamando
a todas desnudas,
entre la nieve
dolidas, abiertas
nos dejaron pidiendo
en otras palabras
que no se repita
a ritmo de súplica.